Los dos nos hicieron reorganizar nuestras agendas de manera inesperada. Que sí podíamos viajar, que no podíamos estar, que no hay dinero suficiente, que tengo exámenes finales justo en esa fecha, etc...
Estuvimos en ese desgastante tironeo, pero al final con mucha alegría podemos decir que, Dios mediante, vamos a poder estar en el
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